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Antes de diseñar vuestra papelería de boda: 7 decisiones que conviene tener claras

Sonia Arriola Gómez
13 oct
5 min de lectura

Cuando empezáis a pensar en la papelería de vuestra boda, es fácil dejarse llevar por todas las imágenes bonitas que encontramos en Pinterest, Instagram o Canva.

Guardamos una invitación porque nos gusta la tipografía, otra porque nos encanta el papel, otra por el color y otra porque tiene un detalle que nos parece especial. Y, casi sin darnos cuenta, acabamos teniendo muchas ideas… pero no siempre una idea clara de conjunto.

Antes de empezar a diseñar, hay algunas decisiones que merece la pena tener claras. No hace falta tenerlo todo decidido desde el primer momento, pero sí saber qué queréis transmitir y qué elementos son realmente importantes para vosotros.


Invitación de boda en tonos verdes con arco en alto relieve
Invitaciones de boda elegantes y diferentes

Estas son las siete decisiones que os recomendamos plantearos.


1. ¿Qué estilo queréis que tenga vuestra boda?

Antes de pensar en una tipografía, un color o un formato, pensad en algo más sencillo:

¿Cómo queréis que se sientan vuestros invitados cuando reciban vuestra invitación?

Elegante, natural, sofisticada, sencilla, mediterránea, clásica, contemporánea…

No se trata de ponerle una etiqueta al estilo de vuestra boda, sino de encontrar una dirección visual que os ayude a tomar decisiones después.

Una invitación muy recargada, por ejemplo, puede resultar preciosa por sí sola, pero quizá no tenga sentido si vuestra boda va a ser sencilla y minimalista.

La papelería no tiene que contar toda la boda de una vez. Basta con que empiece a transmitir su esencia.


2. Elegid una paleta de color, pero no demasiados colores

Cuando diseñamos para una pantalla, los colores pueden parecer muy diferentes de cómo se comportarán después sobre el papel.

Por eso es mejor empezar con una paleta sencilla: uno o dos colores principales y, si hace falta, algún tono complementario.

También conviene tener en cuenta el color del propio papel. Un blanco cálido, un blanco frío, un papel crema o un papel con tonalidad natural pueden modificar bastante cómo percibimos un mismo color de tinta.

Y hay algo importante: no todo lo que funciona en pantalla funciona exactamente igual cuando se imprime.


La elección del papel, la tinta y la técnica de impresión forman parte del resultado final.

3. Pensad en el papel antes de terminar el diseño

El papel no debería ser simplemente el soporte donde se imprime el diseño.

Su color, textura, grosor y tacto también forman parte de la papelería.

Un diseño pensado para un papel completamente liso puede cambiar de aspecto cuando se imprime sobre un papel texturizado. Y determinados detalles muy finos pueden comportarse de manera diferente dependiendo de la superficie elegida.

Por eso, si tenéis claro que queréis un papel concreto, es buena idea tenerlo en cuenta desde el principio y no dejar esta decisión para el último momento.

A veces el papel que más nos gusta visualmente no es necesariamente el que mejor acompaña al diseño que hemos elegido.

invotación de boda con diseño personalizado y elegante
Conjunto de papelería para invitaciones de boda elegante y con golpe seco

4. Decidid qué piezas necesitáis realmente

La papelería de una boda puede incluir muchas piezas: invitaciones, sobres, tarjetas de información, menús, meseros, tarjetas de mesa, etiquetas, números de mesa, seating plan, tarjetas para los detalles…

Pero no significa que tengáis que utilizarlas todas.

Antes de empezar a diseñar, haced una lista de lo que realmente vais a necesitar.

Podéis dividirla en tres grupos:

Antes de la boda: invitaciones, tarjetas de información, sobres, etiquetas para los sobres…

Durante la celebración: menús, meseros, números de mesa, seating plan, tarjetas para los invitados…

Detalles especiales: etiquetas, tarjetas de agradecimiento, papelería para regalos o cualquier otro elemento que queráis incorporar.

Esto os ayudará a tener una visión global y, sobre todo, a evitar diseñar piezas que después no vais a utilizar.

5. Tened clara la información antes de diseñar

Puede parecer una cuestión menor, pero es una de las decisiones que más cambios puede evitar después.

Antes de cerrar un diseño, intentad tener confirmados los datos que aparecerán en cada pieza: nombres, fecha, lugar, horarios, direcciones, información de alojamiento, página web de la boda o cualquier otro dato que queráis incluir.

No siempre será posible tenerlo todo cerrado desde el principio, pero cuanto más definida esté la información, menos posibilidades habrá de tener que modificar el diseño posteriormente.

Y recordad algo importante: la información también forma parte del diseño.

Una invitación puede ser preciosa, pero si resulta difícil encontrar la fecha, el lugar o la hora, el diseño no está cumpliendo del todo su función.

6. Pensad en la papelería como un conjunto

No es necesario que todas las piezas sean idénticas.

De hecho, muchas veces resulta más interesante que compartan algunos elementos y que cada pieza tenga su propia personalidad.

Puede ser la misma tipografía, un color, un motivo gráfico, un tipo de papel o algún pequeño detalle que se repita a lo largo de la boda.

La invitación puede ser más elaborada y los menús mucho más sencillos. Los meseros pueden recuperar un detalle de la invitación sin copiarla exactamente.

La idea es conseguir coherencia, no uniformidad.


Invitación de boda en tonos verdes impresa en letterpress y golpe seco
Invitación de boda en letterpress y golpe seco

7. Pensad cómo queréis que se reproduzca vuestro diseño

Esta es quizá la decisión que más fácilmente se deja para el final.

Cuando diseñamos una invitación en el ordenador, pensamos principalmente en cómo se ve en pantalla. Pero después ese diseño tiene que convertirse en algo físico: tinta sobre papel, relieve, estampación, textura…

Y cada técnica tiene sus particularidades.

Si os gusta un diseño con letras muy finas, pequeños detalles o determinados efectos, conviene comprobar que funcionarán bien con la técnica de impresión que queréis utilizar.

Por ejemplo, el resultado de una impresión tradicional, un golpe seco, una estampación o un letterpress no es simplemente una versión impresa de lo que vemos en pantalla. El papel y la técnica también aportan textura, profundidad y presencia.

Por eso, antes de enamoraros definitivamente de un diseño, merece la pena preguntarse:

¿Cómo quiero que se vea, pero también cómo quiero que se sienta cuando lo tenga en mis manos?

No hace falta decidirlo todo el mismo día

Organizar una boda ya implica tomar muchas decisiones. La papelería no debería convertirse en una más de esas cosas que generan estrés.

Podéis empezar por algo tan sencillo como crear una carpeta con las imágenes que realmente os representan. Después, intentad encontrar qué tienen en común.

Quizá todas utilizan tonos naturales. O papeles con textura. O tipografías clásicas. O diseños muy limpios.

Ahí probablemente encontraréis vuestra dirección.

Y a partir de ahí, será mucho más fácil decidir el resto.

Porque una buena papelería de boda no empieza con una tipografía bonita ni con una plantilla de Canva.

Empieza con una idea clara de lo que queréis transmitir.

Y cuando esa idea está clara, elegir el papel, los colores, las piezas y la forma de imprimirlas se vuelve mucho más sencillo.

 
 
 

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